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Toppers o colchoncillos

Los toppers para colchones o colchoncillos, son unas planchas del tamaño del colchón de pocos centímetros de grosor fabricadas normalmente de plumón, lana, látex, viscoelástica o espuma.
Esta pieza, que se coloca encima del colchón para proveerlo con otras características, más o menos acogida, mayor efecto nube (en el caso de viscoelástica) o un toque mayor de acolchado, entre otros. Para garantizar la máxima comodidad y un movimiento mínimo, estos colchoncillos vienen previstos de gomas en las cuatro esquinas que se sujetan al colchón.

Eligiendo el topper con las cualidades correctas, es posible mejorar considerablemente el confort del colchón así como reducir el desgaste del mismo. Por motivos de higiene es aconsejable usar toppers lavables a más de 60º (en el caso de materiales lavables que no sean viscoelástica o espumas) para garantizar la eliminación de ácaros. Hay toppers de muy diversos materiales con diferentes capacidades como regular la temperatura durante el sueño o reducir la firmeza del colchón.

 

La opción de cubrir tu colchón con un topper o colchoncilo es muy recurrente en caso de querer alargar la vida de un colchón viejo y volver a disfrutar del confort del primer día. Además se puede personalizar el colchón en caso de hayan variados las necesidades o gustos del durmiente.

 

 

Ventajas e inconvenientes

 

La mayor ventaja del uso de un topper es el confort y la posibilidad de dar prácticamente una segunda vida a un colchón antiguo por mucho menos dinero.

Un topper adecuadamente elegido puede aumentar la calidad de tu descanso. Además este accesorio es fácil de embalar, enrollar y suele ser de bajo peso, por lo que es fácil de llevar a cualquier parte. Esto resulta muy interesante para personas con necesidades especiales o muy sensibles a las características de un colchón. De este modo se pueden adaptar a las necesidades propias las camas utilizadas durante viajes en segundas residencias, hoteles, caravanas y otros lugares.

Para los que tienden a levantarse cada mañana con dolor de espalda, un topper puede mejorar especialmente la calidad del descanso.

Los toppers pueden ser además un accesorio que mejore la higiene. En el caso de elegir un topper no lavable, que éste tenga una funda lavable resulta fundamental. Un colchoncillo con una funda lavable puede ser recomendable para personas que tienden a sudar por las noches para evitar infiltraciones de humedad y por lo tanto proteger contra bacterias y ácaros. Hay fabricantes que ofrecen también toppers de colchón especiales con características para combatir los ácaros.
Como desventaja se puede mencionar la posibilidad de que el colchoncillo no resulte del todo cómodo para personas que tienden a moverse mucho por las noches. Aunque estos accesorios suelen tener elementos adecuados de sujección, algunos durmientes pueden no llegar a adaptarse a ellos. Algunos materiales poco transpirables en los toppers pueden causar también una acumulación de calor y aumentar el sudor. En general, las ventajas son mayores que los inconvenientes, pero es imprescindible informarse bien antes de la compra, valorando características técnicas, descripciones del producto,  y opiniones de clientes.